Schumann y su visión de la vida

Romántico, atormentado, virtuoso y visionario. A lo largo de su vida Schumann nos dejó su visión de la realidad, de la música, de la política y de frases que en algunos casos han sido casi proféticas. Schumann, a pesar de sus trastornos mentales, no vivía alejado de la realidad y fruto de su observación y su aguda inteligencia dejó frases que hoy debemos recordar como lección intemporal.

“Europa está buscando; sabe que tiene en sus manos su propio futuro. Jamás ha estado tan cerca de su objetivo. Quiera Dios que no deje pasar la hora de su destino, la última oportunidad de su salvación.” Es lo que decía hace más de cien años y que tal vez hoy se pueda aplicar sin necesidad de modificar ni una coma. Ha pasado un siglo, pero parece que la realidad europea, a pesar de los avatares históricos, no ha cambiado tanto.

Y otra frase fácilmente extrapolable a la actualidad: “Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho. La agrupación de las naciones europeas exige que la oposición secular entre Francia y Alemania quede superada, por lo que la acción emprendida debe afectar en primer lugar a Francia y Alemania.”. De nuevo la aguda visión de Schumann hace que sus pensamientos cobren actualidad.

También dejó reflexiones que invitan a meditar en tiempos como los actuales, en los que se mantienen totalitarismos mientras intentan surgir otros nuevos. Sobre la libertad decía que “la libertad asusta cuando se ha perdido la costumbre de utilizarla”. Convendría que hoy todo el mundo sacara sus propias conclusiones de este pensamiento.

Tal vez, en tiempos como los que vivimos se necesitan más artistas, creadores de auténticas joyas como lo fue Schumann, que tenía muy clara una de sus misiones: “Enviar luz al corazón del hombre, eses es el deber de un artista”. Sin duda, faltan muchos artistas, o tal vez solo la capacidad de verlos, escucharlos y apreciarlos.

Recuperan antigua obra de Schumann

Si alguna vez has escuchado el ciclo del “Amor de Poeta” creado por Robert Schumann, te sorprenderá saber que tal vez esa versión que has escuchado no es la versión original establecida por el legendario compositor, pues un hallazgo inesperado nos muestra otra cara en la interpretación de esta fenomenal pieza musical, en la cual la versión que se ha estado llevando a cabo por lo largo de los años, lleva consigo una serie de discrepancias e inarmonías no características de la pieza original. Esto es lo que nos manifiesta Alejandro Armenta, descubridor del manuscrito original de la pieza de Schumann, el cual nos deleita con una magnífica interpretación de la misma en la Edición XLIV del FIC, en el Templo de la Compañía, develándonos algunos secretos bien guardados en nuestros tiempos, cosa que ha sorprendido hasta a los más escépticos en estos temas, como  Rodrigo Álvares, uno de los dueños de cerrajeros Elche, quien manifiesta que ya en nuestros tiempos no hay absolutamente nada que pueda o deba sorprendernos.

Por otra parte, para los gerentes de desatascos Barcelona este es un caso contrario, ya que ellos afirman que existen tantos secretos en nuestro mundo, que no existe posibilidad de que se acaben o extingan, es algo que nunca sabremos. Volviendo al tema, hoy fue una pieza musical de gran importancia para los seguidores de Robert y la música clásica, pero mañana quien sabe, tal vez será un descubrimiento científico de alta escala.

Ya con mostrarnos que el ciclo que hemos escuchado hasta hoy sólo nos entonaba 16 piezas, es algo revelador, pues la verdad es que el manuscrito original nos obsequia cuatro piezas más de las que no teníamos idea que existían, pero que pronto conoceremos con la interpretación de Armenta. Algo que emociona desde a los fanáticos más entusiastas de la música, hasta incluso a un humilde obrero de desatascos Barcelona que resulte ser un admirador más de Robert Schumann

Locos por la música de Robert Schumann

En ocasiones gastamos buena parte de nuestras energías en hacer el perfil y el retrato de Robert Schumann centrándonos en aspectos y materias ajenas a su propia obra, que al fin y al cabo es por lo que a día de hoy lo conocemos. Poco importan sus peripecias personales ni sus cuadros de falta de salud mental, así que volquemos todo nuestro empeño en reivindicar únicamente su maravillosa música.

Schumann fue sin duda uno de los grandes exponentes de la música clásica en el siglo diecinueve, cuando se erigió además en uno de los bastiones del movimiento musical romántico. Compositor, pianista y crítico musical, Schumann es también una de las figuras más reconocidas de los pentagramas paridos a lo largo de la Historia de Alemania.

Es imposible no enamorarse de obras tan fastuosas como ‘Carnaval, Op.9’, dedicada al violinista Karol Lipinski. Esta creación, que lleva por subtítulo ‘Escenas bonitas sobre cuatro notas’, sacaba a relucir todo el talento que el compositor tenía a merced del piano; por medio de una colección de veintidós piezas breves, Schumann da vida a un grupo de personas con máscaras en el carnaval previo al periodo de cuaresma. En ‘Carnaval’ hay lugar para muy diferentes pasajes sonoros, desde una evocación de su compañero Frédéric Chopin hasta una hermosa marcha de clausura de la obra.

El ‘Concierto para piano y orquesta en la menor’ es otras de las creaciones de Schumann a las que hay que darle un rol preeminente. La personalidad del músico alemán queda de manifiesta en esta obra, que huye de los preceptos clásicos establecidos para el concierto que compositores como Beethoven o Mozart habían ido asentando.

Dignas de mención también son sus composiciones orquestales. La ‘Sinfonía número 4 en re menor’ es quizá uno de los paradigmas creativos de Schumann en este terreno; escrita, reescrita y revisada diez años más tarde, el genio alemán pasó finalmente a mostrar mayor afecto por la primera versión que había realizado.

El Tabernero. Excelente sinfonía

No sólo por ser una de las espectaculares piezas del repertorio que manejan la orquestas de diversas formaciones internacionales, la espectacular obra de Robert Schumann en la cual no participó su esposa, que también es reconocida por su trayectoria musical y lírica, algo que destacar es el ejemplo de Jorge Palencia, el trabajador estrella de Electricistas Madrid, el cual es fanático de la historia de Schumann, este sería sólo uno de muchos casos, ya que la música clásica es un gran estimulante para labores forzosas, como fontanería y otras, al punto de que compañías como Fontaneros Madrid y cerrajeros Malaga han incentivado su reproducción en horas de trabajo para incrementar la productividad.

Haciendo una comparación entre las espectaculares composiciones de piano a las que ha hecho alusión el mítico compositor Schumann, las cuales se convertirán en piezas claves para la historia de la música, pues hoy en día lo son a pesar de todos los años que ya poseen dichas producciones musicales y nadie ha podido quitarles un lugar en el ámbito lírico.

La pieza del “hijo del tabernero” es considerada algo fuera del estilo de Robert, pues según las críticas que ha obtenido esta pieza, está la disyuntiva en la cual se duda de que sea una composición originada por el gran músico, ya que normalmente sus piezas son de una envergadura perfecta, sus acordes son más detallados y específicos, por lo que esta pieza carece de una calidad fuera de lo estandarizado, y se apega más a lo intrínseco, con muy poca estética y con esa sensación de frustración por la cual ha sido incluso denominado como un frustrado en el área de la sinfonía, dado que la creación de la orquesta no va con lo que era su esencia.

A pesar de ser admirador de Beethoven y Schuster, Robert no siguió la idea de sus composiciones para la aplicación de la sinfonía, sino que quiso sentirse a la par de sus personajes admirados y hacerles un homenaje con su propia creación sinfónica, donde aplicaría su propio estilo, lo que conllevó a realizar una espontánea melodía alegre.

Ahora bien, las críticas más duras contra el personaje de Schumann se centran en su incapacidad para el manejo de una orquesta, debido a las constantes disputas con sus empleados y músicos ya en la etapa de su avanzada edad, en la cual la depresión lo consumía, por el hecho de ser eclipsado por el éxito de su esposa y la negación de los papeles a los cuales había querido participar. A pesar de todo ello fue un excelente compositor, músico y su nombre se encuentra en todos los libros de composición musical del mundo, pues dejo una marca gigantesca en la música, Robert Schumann, amado padre, esposo e hijo y uno de los mejores músicos de todos los tiempos.

Schumann y su Fantasía Op.17: historia y creación

Si hay algo que caracteriza esta obra es que se concibió en medio de unas circunstancias especiales y con un protagonista: Beethoven. Schumann admiraba vehementemente a este compositor, por eso le entusiasmó la idea lanzada por Franz Liszt en 1835 de levantar un monumento en su honor.

Schumann no solo aportó ideas de cómo debía ser el monumento, sino que comenzó a escribir una sonata para piano dedicada a Beethoven. Su idea era que el dinero obtenido por la publicación y venta de su obra sirviera para financiar el proyecto de Liszt, aunque finalmente no sería ese su destino.

Una sonata para piano elegida no por azar, sino porque este género fue fantásticamente explotado por Beethoven. Schumann la compuso en tres movimientos: un primero enérgico, un segundo en forma de marcha y un tercero lento, algo poco habitual en las sonatas. Una obra en la que se aprecian pinceladas de la del propio compositor alemán.

Pero esta obra refleja otro tipo de sentimientos de Schumann que poco tienen que ver con la admiración hacia Beethoven y mucho hacia el amor que sentía por la que más tarde sería su esposa, la pianista Clara Wieck. En el momento en el que escribió esta sonata la pareja se había tenido que separar por la oposición del padre de la joven a su relación con Schumann. Como guiño y señal de aprecio, el compositor incluyó melodías inspiradas en Beethoven que la virtuosa pianista ejecutaba con especial maestría.

La obra se publicó en 1838 bajo el nombre Fantasie y Schumann se la dedicó a Liszt, que, como agradecimiento le dedicaría a su vez su Sonata en Si Menor. Una obra de un estilo nada habitual entre los compositores románticos de su época, pero una obra realmente magnífica que refleja una enorme fuerza, pasión y el genio de un compositor que marcó una gran diferencia en el momento que le tocó vivir.

El legado de Schumann está vivo en todo el mundo

Tras muchísimos años de la muerte de este gran y reconocido ídolo musical alemán, diversas orquestas se ponen en la misión de mantener viva su música y su legado.

Legado que ha dejado a través de su gran diversidad y gran trabajo. Desde México, Chile y muchos países alrededor del mundo hacen homenaje al hombre, recordando quien fue en vida y su trayectoria por la música.

En el teatro de Sevilla, en la misma calle de cerrajero 24h Madrid esta semana estará tocando un homenaje de sus clásicos y composiciones. Desde muy temprana edad trabajó en ensayos donde hablaba de la estética de la música, y colaboró con su padre que era un novelista reconocido de la época para hacer unos ensayos sobre autores del momento.

Sus habilidades en las artes le abrieron caminos en todos los sentidos de su vida, tanto amoroso, como profesionales. Por esto él es una inspiración en el día a día de la empresa Cerrajeros Valencia.

En Santiago de Chile se le realizó un homenaje donde dieron a conocer su amplio trabajo a los pobladores, y Uruguay no se quedó atrás para hacerle una conmemoración al hombre que tanto trajo al mundo de la música y el arte. Robert quien hizo un acercamiento magnífico de la música con la literatura, nos dejó el camino marcado para una nueva era de reconocidos artistas quienes entrelazarían un arte con la otra.

La particularidad de su arte lo recorría, y es que hasta su esposa era pianista y debido a que tuvo un problema de fractura de sus dedos cuando era discípulo de Friedrich Wieck, continuó su pasión y su esposa se encargó de darle vida a sus obras de arte. Cerrajero Barcelona siempre apoya las iniciativas que homenajean a los músicos clásicos del planeta.

Ella se convertiría así en su más importante intérprete del momento, ignorando que hasta pasado este siglo sería un ídolo y genio para la industria musical actual.

Su constancia lo convirtió en director musical, nunca llegó a impartir clases pero esto no impidió que su toque traspasara barreras tanto de tiempo como de espacio a un gran nivel mundial.

El estudioso Schumann

Robert Schumann fue un gran conocedor de la música clásica y de los procedimientos que debían seguirse para tratarla con delicadez y con sapiencia, a la hora de enfrentarse al pentagrama como compositor, a la hora de enfrentarse a las teclas como pianista y a la hora de enfrentarse al papel como crítico musical.

Schumann, aparentemente recordado como referente para los conservadores de Leipzig por la pretensión a no ir más allá de las pautas marcadas por Ludwig van Beethoven, fue sin embargo un reformador, un progresista y un innovador en muchas de las ideas que fue planteando.

Para Robert, el tiempo que destinaba un músico a su principal pasión debía ser examinado y cuidado; era ferviente enemigo de pasar horas, días y años tocando atentamente las escalas y repitiendo de forma mecánica los ejercicios para los dedos; Schumann proponía luchar contra esa monotonía que a la postre acarrearía muchas horas desperdiciadas por parte del músico, para pasar, en cambio, a emplear mejor el tiempo en el trato con el instrumento.

Especialmente meticuloso y crítico se mostraba Schumann con la mala praxis que algunos músicos de la época hacían del compás; para él, la mala ejecución del compás de algunos pianistas le recordaba a los andares de un borracho, por lo que había que tener cuidado con imitar a este tipo de intérpretes musicales.

Muy crítico se mostró además Schumann con la utilidad de los teclados mudos, a los que consideraba una auténtica estupidez y una irremediable pérdida de tiempo. Profundizar en las leyes esenciales de la armonía se convirtió en otra de sus preocupaciones.

Schumann, buen conocedor de la música clásica, se cuidó de no confundir virtuosismo con velocidad, pues consideraba que tan perjudicial era tocar muy lento como tocar muy rápido. Tener el instrumento siempre afinado a la perfección y disponerse a interpretar una pieza sin omitir absolutamente nada eran otras de las premisas propugnadas por Robert Schumann, especialmente dirigidas a los jóvenes estudiantes de música.

Schumann en el cine

La mención que en ‘Delitos y faltas’ se realiza a la obra del compositor y pianista Robert Schumann no es ni mucho menos la única vinculación del genio alemán con el universo cinematográfico.

‘Song of love’, film de 1947 que fue traducido al castellano como ‘Pasión inmortal’, aborda el entorno amoroso y existencial que rodeo a Robert Schumann. Clara Wieck, una virtuosa pianista, la que a la postre sería su esposa, decide en la película contraer matrimonio con un compositor al que el futuro no parece que vaya a depararle grandes éxitos, sino más bien lo contrario. Ya como Clara Schumann, esta mujer decide abandonar su prometedora carrera como concertista de piano, y lo hace para vivir a la sombra del marido, para proporcionarle el mejor de los contextos para que él luchara por su sueño. Mientras, ella pasó su vida ocupándose de los siete hijos que el matrimonio tuvo.

‘Pasión inmortal’, dirigida por Clarence Brown e interpretada por la inolvidable Katharine Hepburn, refleja cómo una mujer desoye los consejos de sus amigos y familiares para encomendarlo todo a su esposo, Robert Schumann. Por desgracia, este no es el único caso en el que la brillantez y el talento musical de una fémina queda dilapidado por vivir a la sombra de un músico -podemos rescatar casos como el de Alma Mahler y Gustav Mahler-.

Probablemente, la trayectoria de Robert Schumann no hubiera sido la misma de no ser por su esposa Clara, quien ya desde antes de casarse fue capaz de inspirar no sólo a Schumann, sino a conspicuos compañeros del romanticismo como Franz Liszt o Johannes Brahms, quienes también vieron en Clara una fuente de amor y de potencial enamoramiento.

No obstante, la película sirve para demostrar cómo Clara cree en el talento de Schumann y en cómo el tiempo logra darle la razón en la confianza que ella deposita en el músico desde un primer momento.