La importancia de Schumann

Hablar de Robert Schumann es hacerlo de una de las figuras clave de la música clásica y de uno de los eslabones fundamentales para reconstruir la travesía experimentada por el pentagrama en los últimos siglos. Este compositor, pianista y crítico musical de nacionalidad alemana nació el 8 de junio de 1810 en Zwickau (en el actual Estado federal de Sajonia) y falleció el 29 de lio de 1856 a la edad de 46 años, precisamente, en la ciudad natal de Ludwig van Beethoven, Bohn (conocida antaño con el nombre de Endenich).

Pieza clave de la música culta en el siglo diecinueve, Robert Schumann ha pasado a la historia como uno de los músicos más elementales del movimiento musical conocido como Romanticismo, del que fue activo representante.

Su trayectoria musical y su peripecia existencial transcurrieron por cauces entre los que podrían establecerse paralelismos, pues el drama, la alegría, la pasión y los contrastes emocionales formaron parte tanto de sus días privados como de sus notorios pentagramas.

Sin duda, uno de los puntos de inflexión en su vida fue poder llegar a contraer matrimonio con la destacada y virtuosa pianista y compositora Clara Wieck, quien renunció a buena parte de su futuro por amar a Robert y por encomendar su dicha al éxito de la trayectoria de su esposo. Clara además dio luz a siete hijos, de los que tuvo que cuidar mientras Robert Schumann iba agrandando su leyenda; Marie, Elise, Julie, Emil, Ludwig, Ferdinand, Eugenie y Felix (algunos de ellos, con nombres de conspicuos compositores de música clásica) fueron los progenitores que resultaron del matrimonio de los Schumann.

Fue su padre, August Schumann, quien puso la primera piedra en la esplendorosa carrera que a la postre desarrollaría su hijo, pues fue quien le procuró de bien pequeño un profesor de piano que potenciase su talento y sus capacidades.