Schumann una sinfonía poética de comienzos de siglo

El siglo XIX estuvo al frente de hechos históricos con gran trascendencia en la cronología de la humanidad, albergando cientos de figuras impunes en el ámbito de la civilización y el desarrollo de las generaciones posteriores, las cuales realizaron aportes inigualables al pensamiento, a la conciencia, al arte, entre otros aspectos positivos que se sumaron a la sociedad en general.

Robert Schumann, prevalece como una figura del lamento romántico, en la retórica literaria, y la transformación melodiosa de sus piezas, que abaten los oídos del sentimiento afligido. Dulce y concurrente poesía envuelta en ritmo, lirica de una imprenta poética, que se encima a la buenaventura de este siglo lleno de augurios prósperos.

Robert Schumann y el abatimiento mental entre sus dones

Sabemos que una figura de tal orbe en la estancia social para la época de 1810, nacida y educada bajo los valores y principios de una familia conservadora y letrada, fusionan el indicio de instaurar una figura de ejemplo para la sociedad, fomentando el conocimiento de sus artes, para luego enaltecer su orgullo, en una pulcra formación que dejará una marca histórica en todo el siglo XIX.

Inicialmente, Schuman, es formado bajo los valores del ámbito literario y la música, desarrollando un gusto desenfrenado por la dulce sinfonía, que se convertiría en la idea tenaz que llevaría su nombre a la cumbre más alta, de quienes llevan el frente la historicidad.

Autor de memorias atesoradas en el canon de lo clásico

Robert destaca su imprescindible papel en la historia alemana, que marcará un simbolismo entre los artistas del siglo, al ser autor de los más grandes papeles en el ámbito musical, destacando sus más conocidas sinfonías y estando al frente de las mejores imprentas simbólicas del hecho orquestal.

Abatido por el pensamiento y exaltación de un vida acelerada

Apacible y turbulenta industrialización, socavabada en un desdén del apegue a lo clásico. Es imposible saber en qué orden manejaba las ideas este autor, pero es indiscutible el hecho de que su ritmo mental era muy acelerado, demostrando a través de las hiperactivas y muy sobresaltadas sonatas, que causaron el sello de su talento veraz y profesional.

Es muy posible, incurrir en el hecho de que la presión entre tantas virtudes que movilizan el pensamiento de una figura contemporánea, con la educación más correcta, encerrado en el margen de una capacidad viril por la ejecución y proyección de sentimientos con relevancia y choques emocionales, fueron las condiciones que aplacaron al hecho de atormentar su pensamiento colorido de letras y sonidos.

Shumann es el ejemplo del arte abiertamente estético y polifacético, que se emerge en el pensamiento débil, de la dulce y transformadora voz poética y romántica, que intuye sentimientos y emociones, enalteciendo el sombrío escondite de la tristeza, elevando la condición de lo tétrico, lo melancólico; expulsando esta concepción del pensamiento cerrado y vertiéndolo en la conciencia de las ideas abiertas, del pensamiento completamente libre, exquisito y de maravillas metafóricas, al compás de la lírica propiamente autoral de Robert.

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