Schumann y su Fantasía Op.17: historia y creación

Si hay algo que caracteriza esta obra es que se concibió en medio de unas circunstancias especiales y con un protagonista: Beethoven. Schumann admiraba vehementemente a este compositor, por eso le entusiasmó la idea lanzada por Franz Liszt en 1835 de levantar un monumento en su honor.

Schumann no solo aportó ideas de cómo debía ser el monumento, sino que comenzó a escribir una sonata para piano dedicada a Beethoven. Su idea era que el dinero obtenido por la publicación y venta de su obra sirviera para financiar el proyecto de Liszt, aunque finalmente no sería ese su destino.

Una sonata para piano elegida no por azar, sino porque este género fue fantásticamente explotado por Beethoven. Schumann la compuso en tres movimientos: un primero enérgico, un segundo en forma de marcha y un tercero lento, algo poco habitual en las sonatas. Una obra en la que se aprecian pinceladas de la del propio compositor alemán.

Pero esta obra refleja otro tipo de sentimientos de Schumann que poco tienen que ver con la admiración hacia Beethoven y mucho hacia el amor que sentía por la que más tarde sería su esposa, la pianista Clara Wieck. En el momento en el que escribió esta sonata la pareja se había tenido que separar por la oposición del padre de la joven a su relación con Schumann. Como guiño y señal de aprecio, el compositor incluyó melodías inspiradas en Beethoven que la virtuosa pianista ejecutaba con especial maestría.

La obra se publicó en 1838 bajo el nombre Fantasie y Schumann se la dedicó a Liszt, que, como agradecimiento le dedicaría a su vez su Sonata en Si Menor. Una obra de un estilo nada habitual entre los compositores románticos de su época, pero una obra realmente magnífica que refleja una enorme fuerza, pasión y el genio de un compositor que marcó una gran diferencia en el momento que le tocó vivir.